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I.	RIO DE LOS PÁJAROS PINTADOS



Me llamaron casi al final de la tarde. Conocía ese tono cuando mi Jefe me dijo “algo bueno está pasando ahí y tú eres el elegido para ir”… Sabía que no podía negarme. 

Ahora decirlo es más fácil. Cuando me mandaron a hacer estas crónicas de un caso ejemplar de Desarrollo a un confín del planeta que no conocía, confieso que me asusté un poco. El lugar me sonaba y bien, claro, pero ¿era un castigo?, ¿había hecho algo mal?... Justo que estaba en pleno verano… 

Hoy, luego de pasar casi dos meses en la República Oriental del Uruguay, debo confesar que estoy agradecido, más aún, bendecido, por esta oportunidad que me dio la vida. He disfrutado mucho estos últimos tiempos… 

Este país fue un ejemplo en la pandemia del Covid-19 del año 2020… Fue ese un hito, una marca en la historia, algo pasó como un gol ganador en el último minuto, algo ahí hizo “click” en lo que muchos aquí llaman “la uruguayez”, …algo los despabiló. Ahora, 10 años después, se sienten con una alegría como si ya están en la final de la Copa FIFA. 

Me recorrí el país. Primero mi editorial y segundo mi curiosidad me interpelaron a observar que está pasando realmente en este “paisito”. 

El nombre del país lo dice todo. Primero, es una República con mayúscula y los uruguayos lo tienen claro desde el inicio. Uruguay fue, es y será -ojalá- reconocido globalmente por la fortaleza de sus instituciones y el concepto de democracia que hay en la población. 

El país está geográficamente en la costa “oriental” del Rio Uruguay, una frontera “artificial” de un gran curso de agua. A diferencia de los grandes ríos europeos, africanos o asiáticos, donde a ambas márgenes del rio es la misma nación, en este caso el rio si divide a dos países. Algunos siguen sosteniendo que se trata de “una nación, dos países”. 

Hacia el norte y este, una frontera totalmente permeable con Brasil. ¡Hay ciudades donde se puede poner literalmente un pie en cada país! 

El nombre propio Uruguay tiene un significado muy bello en el idioma guaraní, una de las lenguas más antiguas del continente americano, y puede traducirse como el “Rio de los Pájaros Pintados”. Lo recorrí en varios puntos y puedo dar fe. Los colores de la naturaleza son únicos. Pareciera que la Belleza se hubiera instalado en esos litorales. 

Uruguay cumplirá este próximo dieciocho de julio los primeros doscientos años de la Jura de su primera Constitución. Ese día del año 1830 se ponía fin a siglos de enfrentamientos que iniciaron los portugueses y españoles, y luego siguieron brasileros y argentinos. 

Es curioso ver que una de las representaciones gráficas más conocidas de ese 18 de Julio de 1830 es la de un pintor uruguayo magnífico, Juan Manuel Blanes, quien justamente en su obra “Jura de la Constitución" trató de plasmar ese momento sublime del nacimiento de una nación independiente. 

Un contemporáneo de su tiempo, Isidoro de María, explicaba así ese momento: “Contábamos quince abriles cuando la Jura de la Constitución de la República el año 30, en esta capital[…] la Plaza de la Matriz como era entonces […] con magníficos arcos triunfales en las cuatro esquinas y el gran tablado levantado en el centro, con sus escaleras, flotando en cada esquina del tablado la bandera nacional, la argentina, la brasileña y la inglesa […] Forcejeando en el montón, subimos como uno de tantos al tablado por el lado oeste, y unimos nuestra débil voz a las de tanto ciudadano hecho y derecho, con un sí, juramos, contentos como unas pascuas”. 

Si, el juramento fue propio, y se hizo frente a las delegaciones de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el Imperio del Brasil y el Reino Unido. 

Ya dos años antes y en la ciudad brasilera de Rio de Janeiro, en lo que la historia recoge como la Convención Preliminar de Paz, estos países llegaron a un acuerdo definitivo para poner fin a décadas de enfrentamientos desgastantes. 

Había que poner una barrera, una banda de terreno, una bisagra, un amortiguador espacial, y así concluyeron y consolidaron la independencia de la Provincia Oriental para unos, el Estado Cisplatino para otros. De esa Convención, de ese “convenio”, con la firme convicción y seguridad de los “Orientales”, evolucionaría la hoy República Oriental del Uruguay como un país soberano. 

Los antiguos griegos, Julio César y Napoleón, lo sabían bien. “Divide et impera”, dice la máxima latina. Por eso, el eficiente Lord John Ponsomby de la Foreign Office del Reino Unido, ese 18 de Julio de 1830 estuvo muy activo en Montevideo, apurado por la intensa agenda local y las celebraciones. Cuando se apagó el último candelero de las fiestas, debió partir raudo para Bélgica, y así en octubre del mismo año firmó e hizo lo mismo en ese país… La creación de Bélgica entre dos potencias, como Francia y Alemania, tuvo también la intervención de Lord Ponsomby. 

Pero las bisagras unieron y hoy son centros… Bruselas en Europa y Montevideo en el cono sur de América. Seguiremos.